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Aquí tienes 1 Emoción, 3 Frases y 1 Reflexión para considerar esta semana.

UNA EMOCIÓN

Catoptric Tristesse

¿Quién eres? No es una pregunta hipotética, es solo que hace un unos días me puse a pensar que no hay un “Yo” fijo e inmutable. Nosotros creemos que si, que tenemos una personalidad muy definida, con determinadas características y atributos: somos amables, honestos, creativos, pero también tenemos algunas, digamos, flaquezas: podemos ser huraños, melodramáticos o resentidos.

Pero el punto de esto no es como te percibes, sino como los demás lo hacen: creemos que los demás observan en nosotros, los mismos rasgos que nosotros nos atribuimos, pero la realidad es otra:

La persona que piensas como "tú" existe solo para ti. Cada persona que conoces, que tiene una relación contigo, aunque sea breve, crea una versión de ti en su mente. Quizá con algunos fuiste amable al conocerlos y con otros no tanto, quizá algunos te pidieron un favor y estaba en tus posibilidades hacerlo, pero a otros tuviste que decirles "no". Cada persona se formó una imagen de ti a partir de sus interacciones contigo y probablemente esa imagen no tiene mucho que ver con la que tú tienes acerca de ti mismo.

No eres la misma persona para tu pareja, madre, padre y hermanos que para tus compañeros de trabajo, tus vecinos o tus amigos. Existen miles de versiones diferentes de ti ahora mismo en la mente de las personas.

Si algún día piensas en esto con seriedad, en las miles de ediciones limitadas de ti que hay regadas por el mundo, quizá te asalte una emoción llamada catoptric tristesse, una sutil emoción de tristeza que surge al darte cuenta de que nunca sabrás con certeza lo que los demás piensan de ti, no importa si es algo positivo o todo lo contrario, y que sin importar cuanto nos esforcemos, no hay manera de abrirle la cabeza a los demás para indagar en el registro que se formaron acerca de nosotros...

Y eso por otro lado, nos podría llevar a otra epifanía: si no hay manera de que los demás nos perciban como realmente somos, con todos las cualidades y defectos que sólo nosotros nos conocemos... ¿para qué nos preocupamos por la tan imprecisa, borrosa y limitada imagen que los demás tienen de nosotros? Quizá haya llegado el momento de reflexionar en aquello que Marco Aurelio escribió: “Nunca deja de asombrarme: nos amamos a nosotros mismos más que a los demás, pero nos importa más su opinión, que la nuestra.”

TRES FRASES

...que por supuesto, están conectadas con la reflexión de la semana:

Séneca, filósofo romano:

"Hay que desterrar dos elementos de una vez por todas: el miedo al sufrimiento futuro y el recuerdo del sufrimiento pasado; pues el último ya no me concierne, y el primero aun no me afecta"

Bum Phillips, entrenador de fútbol americano

"Fracasas todo el tiempo, pero no eres un fracaso hasta que comienzas a culpar a alguien más"

Epicteto, filósofo griego:

"Alguien que ignora le echará la culpa a lo demás de su propia miseria. Alguien que empieza a ser instruido se echará la culpa a sí mismo. Alguien perfectamente instruido ni se reprochará a si mismo, ni tampoco a los demás."

UNA REFLEXIÓN

Hay una frase que me gusta mucho (a estas alturas, seguro que ya notaste que soy fan de las frases), te la quiero compartir:

Si naciste pobre no es tu error. Pero si mueres pobre si lo es.

Bill Gates

Esta frase me gusta por una razón, porque me motiva a hacerme responsable de lo que me toca. Me motiva a hacerme responsable de mi situación, de como vivo, sin quejarme del pasado, si no aprender de él.

La frase, es cierto, habla de la riqueza material, pero no creo que esa sea la esencia de la frase.

Para mi, el punto central es un tema de trascendencia universal, un tema que nos compete a todos y, en mi opinión, es el elemento inicial del cambio y del crecimiento interior:

La responsabilidad.

¿Por qué? Déjame elaborar mi punto:

No somos responsables de lo que nos tocó al nacer, no somos responsables de las cosas agradables, ni de las desagradables. Si tu infancia fue increíble, como un cuento de hadas, nos corresponde agradecer, movernos hacia adelante y encontrar nuestro propio camino.

En cambio, si nos tocó una infancia dura, con carencias o violenta de alguna manera, no podemos culparnos por eso. No hay forma de que podamos sentirnos culpables o responsables de aquello que nos aconteció sin que nosotros hayamos tomado una decisión que lo haya provocado.

Pero si somos responsables de algo: De cuánto dejamos que los eventos del pasado arruinen nuestro presente. Buda decía que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. En términos prácticos, él decía que una persona podía causarnos dolor, al lastimarnos física o emocionalmente, pero estaba en nosotros convertir ese dolor en sufrimiento, al prolongar ese episodio, días, meses o incluso años.

¿Cómo ayuda -se preguntaba el filósofo Séneca- hacer que los problemas sean más pesados lamentándolos?

El presente es lo que nos corresponde, es nuestro campo de juego. Es de lo que nos hacemos cargo. Es el lugar en el que demostramos que nosotros podemos hacer las cosas mejor.

No podemos negar que el pasado influye en el presente, no podemos ignorar lo acontecido, pero está en nosotros decidir permanecer en las sombras del pasado o tomar lo acontecido como punto de partida para un futuro más luminoso.

En mi opinión, darnos cuenta que somos responsable de nuestra situación actual es uno de esos eventos únicos en la vida, porque significa que comenzar a recuperar el dominio de nuestra vida y de nuestras emociones está a una decisión de distancia.

Y esa decisión recae en nosotros, en nadie más.

¿Tú ya te decidiste a tomarla?

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Enviado por
José M. Reyes